Hay «Namix» en el Metaverso
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Namix Es el nombre de nuestra especie.

 

“Parados ante una ventana en la parte inferior de la nave de rescate, vi arder el planeta a través del cristal. Los invasores lo destruían todo mientras nosotros, con ayuda de un Oracle, escondíamos los huevos y las larvas. Les protegeríamos con todas nuestras fuerzas. No pude evitar la caída de mis antenas, desconozco si me embargaba. Proveniente de una nave, una luz se dirige directamente hacia mi planeta, una enorme explosión desintegró cada centímetro del planeta. Todo era destruido ante nuestros ojos, reduciéndose a polvo”

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Desde muy lejos, procedentes de un planeta invadido y destruido a manos de una especie invasora de civilizaciones, carroñeros de vida destruyen nuestro hogar. El único modo de supervivencia fue convertirnos temporalmente en tripulantes de la cola en una nave.

El planeta reducido a cenizas al igual que nuestra especie. Namix era un planeta dotado de hermosura y lleno de color. Teníamos aguas turquesas, grandes arboles custodiados por una diversidad de flores y plantas gigantes. La vida allí era como en cualquier planeta, pasábamos el día viajando para recolectar néctar.  Los ancianos se ocupaban de que todo funcionase correctamente.

Gozábamos de tener tres soles: Dorma, Ordax y Sune y dos lunas: Suzar y Lirem. Nuestros días eran tan variables como las órbitas de los soles.

El gran néctar que tanto nos había dado, era oro para nosotros. Un superalimento que había que proteger por ser nuestro medio natural de supervivencia. Su magia nos dotaba de cualidades especiales.  Muchos visitantes de otros mundos acudieron alguna vez a los ancianos. Compradores y ladrones intentaron engañarnos para llevárselo a sus planetas. Guardábamos miles de litros en las galerías construidas en el interior de los árboles. Así alimentábamos a las larvas y cuando escaseaba la comida para los adultos tomábamos un poco. Abusar de ello no era posible. Cuando bebíamos nuestro oro, nos daba el poder de aumentar nuestra fuerza y podíamos volar mucho más lejos. Lo imposible era volver, el efecto del néctar no duraba demasiado tiempo y debíamos volver lo más rápido posible.

Entre los insectos de nuestro planeta, acompañaba una armonía donde vivíamos todos en paz. Nuestro mundo tenía derecho al néctar, pues era un derecho de nacimiento. Sabíamos que teníamos que protegerlo y custodiarlo sin descanso porque en algún momento estaríamos en peligro por alguna raza que descubriese nuestro secreto y vendrían a por él, nos aniquilarían.

Desde nuestro nacimiento nos separaban en grupos: autonomía, potencial, talentos y destrezas. A los que demostraban cualidades los llevaban al tronco más grande y allí eran adiestrados para el combate, pasando el resto de su vida protegiendo Namix junto a sus habitantes. Los que tenían destrezas eran adiestrados para la recogida del néctar. Los seleccionados por menor tamaño custodiaban, trataban y construían los almacenes y galerías del néctar. En cambio, los que estaban en autonomía eran los encargados de solucionar el resto de los problemas que cada macizo. Naturalmente, en cada arboleda vivían miles de insectos y larvas a los que salvaguardamos en todo momento.

 

Se me había olvidado nombraros a los talentos. Se dice que este tipo de insectos tienen el poder de la telepatía, la conexión de almas y de la telequinesis. Era una especie singular. Rara vez se juntaban con los otros insectos o quizá orquestaban todo desde la cúspide de su árbol. Aun no os he contado a que grupo pertenezco, pero os daréis cuenta muy pronto.

Aquel día amaneció como cualquier otro. Desde el agujero podía observar los 3 soles y las dos lunas. Algunos de mis compañeros de árbol ya se habían levantado. La fluidez y el batir ensordecedor de las alas despertó a todos los insectos. Subí hasta la parte más alta del árbol. Asomado al límite de una hoja, percibí lo que estaba buscando. Una mancha gris ubicada muy cerca de Sunex. Es inusual ver aquello flotar cuando el cielo estaba totalmente cerrado con intenciones de llover. Después de intentar descifrar lo que era miré a mi alrededor. Había más insectos observando en la distancia. Sabemos quiénes y que eran. Los parásitos, eran temibles. En los cuentos de los ancianos siempre aparecían en guerra destruyendo todo lo que tocaban.

Teníamos que escondernos antes de que nos encontrasen. La nave se acercaba demasiado rápido y si no hacíamos algo acabarían con todos nosotros.

Los Earthlings llegaron por el sur. Nos convencieron para unirnos a ellos. Solo así lograríamos la supervivencia de nuestra especie posicionándonos de su lado. Cargamos con el deber de salvar parte de la población.  Caminamos y volamos por los túneles trasportando nuestras posesiones hasta llegar a sus naves. Con una bomba habíamos sacado todo el néctar que pudimos para trasladarlo hasta la cosmonave. Igual hicimos con nuestras larvas, fue muy difícil decidir cuales serian las afortunadas pero los ancianos que se habían comunicado con Los Oracles y los Earthlings ya habían decidido quienes eran los grupos salvados. Así mismo en cuestión de una vuelta de sol, nos encontrábamos en una nave al otro lado del sol con las larvas de los talentos listos para comenzar este viaje.  Cada nave contaba con una buena reserva de néctar que nos ayudaría a criar a las larvas y a mantenernos todos con vida.

Llegábamos justo un tiempo después de la guerra CR-LSI, los Oracles ya habían lanzado su arma al mundo. Los Earthling nos habían construido una armadura, la cual se ensamblaba con otras piezas. Así seriamos inmune al parasito y podríamos ayudar al resto de las razas a la defensa del anillo. Existen diferentes tipos de armaduras que, según ensamblábamos, fuimos descubriendo nuevas cualidades sobre ellas.

Llegamos a Fanet y descubrimos que con la atmósfera del planeta nuestros cuerpos habían cogido diferentes tonalidades brillantes. Pasamos de ser blancos a ser resplandecientes y llenos de color. Las armaduras no ocultaban el colorido de nuestro cuerpo, pero si nos hacia más fuertes y resistentes. Nos dimos cuenta de que nuestro tamaño había aumentado considerablemente. Tal vez, se debía al tipo de planeta, a la atmósfera y al néctar del que la mayoría de los individuos habíamos abusado durante el viaje.

Nos gustaba preservar las formas de vida tradicionales. Así que decidimos unir nuestras mentes con todo tipo de raza que estuviesen dispuestas a lo mismo que nosotros; la supervivencia y ahora también a la conservación del anillo. El planeta se parecía mucho al nuestro, con exuberante vegetación pondríamos a nuestras larvas a salvo.

Sin tiempo que perder, desembarcamos, ocultos entre la vegetación permanecimos en Fanet, hasta que las larvas fueron suficientemente grandes como para sobrevivir por su cuenta. Proliferaban una gran variedad y tamaños así que, la primera misión estaba mas que cumplida.

En todo ese tiempo aprendimos las diferentes formas de vida en aquel planeta y observamos como la paz reinaba por los rincones.  Defendimos la unión de mentes con gran variedad de razas y seres. Así fue como logramos aprender de todas las diferentes formas de vida que habitaban Fanet.

Sin duda alguna creo que fue la mejor decisión que habíamos tomado.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Desde muy lejos, procedentes de un planeta invadido y destruido a manos de una especie invasora de civilizaciones, carroñeros de vida destruyen nuestro hogar. El único modo de supervivencia fue convertirnos temporalmente en tripulantes de la cola en una nave. se convirtió en el lugar perfecto para comenzar una nueva forma de vida y supervivencia. Por su trasfondo multicultural, la gran cantidad de razas y el estilo de vida armonioso, Fanet adoptó una posición pacífica y nuestro único modo de estabilidad fue unirnos mentalmente con todos los individuos. Aportamos nuestra manera de ayudar a las razas a encontrar metales gracias a nuestra luminiscencia y de acompañarlos teniendo en cuenta una gran mente colectiva. La mente colectiva al principio solo se esfumaba con nuestra muerte, pero después, solo los más fuertes mantenían esa condición.  Cara a los demás individuos éramos o debíamos parecer o ser algo así como una mascota.

Nuestras llamativas antenas nos conectaban con los demás por afinidad. Era algo así como el alma gemela. Nuestra armadura nos facilitaba el vuelo. Sin duda éramos más resistentes a todo tipo de ataques.  El néctar ya no era necesario. Con una sola gota en cada salida al Anillo era suficiente para pasar un gran largo tiempo sin necesidad de comida. Aunque debemos recordar que solo teníamos acceso a él en Great Silver City

Con tantas cualidades nuevas que habíamos adquirido en este viaje de supervivencia, ahora solo quedaba poner nuestro granito de arena para mantener la paz.  Nuestra evolución estaba en manos de La M.P.P.C. Ellos trataban de asegurar la paz en Fanet, siendo nuestros mayores protectores.  Los Earthlings se encargaron de proporcionarnos las armaduras para hacernos más resistentes al parasito y poco apoco iban cumpliendo su misión. Aunque claro, siempre solicitaban un método de pago del que se hacia cargo el ser de la raza correspondiente al que nos habíamos unido.

El tiempo pasaba y muchos de los nuestros murieron en enfrentamientos entre las razas. Los Mecánidos no nos suministraban tantas protecciones como al principio. Algunas de estas armaduras habían sido abandonadas tras morir el individuo y permanecían ocultas en otras localizaciones o, incluso, en otros planetas.

Solo los que habíamos aprendido algún tipo de lucha pudimos perdurar. Como nuestros individuos cada vez eran mas escasos, las larvas y los huevos que aún quedaban estaban custodiadas en el interior del planeta. Únicamente las especies con un poco de poder adquisitivo podían gozar de nuestra compañía en sus viajes. Además de individuos también hemos perdido algunas de nuestras facultades innatas, amoldándonos al individuo que nos comprase. El néctar paso de ser necesario a opcional.

Actualmente estamos diseminados por diferentes planetas, acompañando en aventuras por el Anillo a las razas, los mercenarios y diferentes clanes. Evolucionando para ser tus compañeros de viaje.

Historia presentada al concurso para decidir el nombre de unos amigos entrañables que te acompañaran durante el juego. Próximamente nos enteraremos de los finalistas y se podrá votar en Discord.

Esperamos vuestros comentarios. 😉

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