Raices
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Que difícil es decir exactamente lo que piensas sin hacer daño a la otra persona.

A veces es complicado porque lo que no quieres es discutir ni forzar a que hagan lo que tu deseas.  Pero claro, debemos saber que no todo el mundo piensa igual y podemos encontrarnos con personas mas crueles del otro lado. Estoy segura de que ya conocemos alguna. Y seguro que nos han dicho miles de cosas que nos han causado algún tipo de daño psicológico. Nos han traumado, pero en realidad lo que debemos saber es que nosotros mismos permitimos que esas palabras se agarren y nos causen sufrimiento. Hoy voy a contaros una historia que me ocurrió en mayo de 2021.

Después de pasar 31 años pensando que era hija única, en el 2015 descubro que no solo no soy hija única si no que tengo 4 Hermanos más.  Dos chicos y dos chicas de diferentes relaciones de mi padre. Las relaciones son complicadas entre ellos cuando aparecí en sus vidas, eso significa que los tres pequeños llevaban 20 años sin tener contacto con la Mayor. Vamos a llamarla Helena (Así preservamos su identidad, aunque de verdad espero que lea este escrito, luego os contare por qué.) y ahora después de daros una introducción, pasamos a conocer la historia de lo que sucedió.

Me había trasladado a conocer a mi padre biológico y a mis tres hermanos pequeños, en aquella casa me acogieron como una más, fueron cariñosos y amables con nosotros, me enseñaron fotos familiares de personas que no conocía y nunca conocería porque habían fallecido o bien por que era imposible encontrar una solución a aquel desastre familiar. Entre las fotos que me enseñaron estaba la foto de Helena, una jovencita de 20 años que se encontraba con los abuelos paternos y los otros tres hermanos pequeños que teníamos de los cuales no supe de su existencia hasta 2015, de Helena si había escuchado alguna historia que mi madre había relatado a familia y amigos mientras yo estaba escuchando escondida cuando era una niña. Así que aproveche para intentar conseguir algún tipo de información e intentar ponerme en contacto con ella. Y si, obtuve su nombre completo, fecha de nacimiento y con todo aquello cuando acabo el fin de semana volvía en el coche con demasiada información en la cabeza sin procesar. Pasaron unos cuantos días hasta que puse orden en todas las conversaciones que habíamos tenido en aquel lugar. Historias familiares habían salido a borbotones por aquellas cinco bocas y claro, hay que ordenar, procesar y eliminar todo lo que no resultaba útil.

He pasado por una noche entera de ansiedad después de escucharlos, una noche entera intentando poner una introducción a mi vida e intentando averiguar quién mentía. Pero no ha servido de nada. Todas y cada una de aquellas conversaciones explotaban una y otra vez en mi cabeza, imposible relajarme y conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, nos levantamos rápido, desayunamos y entre tanto alboroto…a Erika se le cayeron dos dientes de leche.  Me temo que el ratoncito Pérez no vendrá hasta Lleida.

Acababa aquel fin de semana intenso emocionalmente, gracias a mi psicólogo había hecho realidad una de las incógnitas que me habían perseguido toda mi vida hasta entonces.  En realidad, no me encontraba mas relajada, no entonces que se abría una nueva búsqueda hasta llegar a Helena.

8 horas de viaje hasta mi lugar de residencia… 8 horas donde me dedique a destripar en voz alta cada una de las conversaciones, gestos, miradas y comportamientos de aquellas personas que tenían mis genes, pero eran totalmente extraños para mí.

La búsqueda de Helena comenzaba.

Intente escribir toda la información antes de que mi cerebro la eliminase como parte no esencial para su funcionamiento vital.  No es hora de preocuparme por problemas que no podría solucionar nunca. Héctor y Diego, mi psicólogo fueron acompañantes de toda esta aventura y gracias a ellos no perdí la cordura.

Diego se encargó de que el odio y la Ira no se adueñasen de mi alma, juntos canalizamos aquellos sentimientos y gracias a el recupere mi camino. Pero claro, faltaba la gran incógnita, Helena. Aquella chica de 20 años a la que el parecido físico que guardábamos era innegable. No hacia falta una prueba genética, estaba claro que era mi hermana mayor.

Una chica que según me conto mi padre biológico era alegre y miedosa. Tan miedosa que el estaba seguro que habían perdido el contacto gracias a su madre. Una señora egoísta que solo le importaba el dinero y las posiciones sociales. Ella se había encargado de que Helena cogiese miedo de el cuando ellos se divorciaron. Una señora que engaño durante en matrimonio a su marido buscando amor en brazos de jóvenes médicos hasta que fue descubierta una noche cuando el regresaba de hacer el servicio militar. Aunque el joven matrimonio había durado apenas unos años, ella se había encargado de emborronar aquella historia de amor haciendo que toda la familia le odiase y Helena no quisiese ver a su padre. Helena tenia unos dos años, así que supongo que para aquella señora fue fácil meterle miedo a la niña e inventarse una historia para que repudiase a su padre cosa que consiguió fácilmente.  Así fue como perdieron el contacto, hasta que a escondidas ella busco al igual que hice yo la verdad que se nos había ocultado.

Según me han contado, claro que cada uno cuenta su historia. Esta claro que cada persona vive la misma experiencia de una manera diferente y cuenta su verdad, que no significa que sea la realidad pura. Simplemente las emociones de cada persona son muy diferentes y cada uno tiene la percepción del momento de una manera. Elías no es un santo, pero tampoco un demonio como así le habían echo ver a Helena.

Bueno, pues después de esta introducción… sigo contando.

Busque y busque en redes sociales por su nombre y apellidos, haciendo varias combinaciones a ver si aparecía. Teniendo claro que la muchacha de la foto no seria la misma que aparecería, habían pasado 20 años y claro… todos cambiamos mucho.

Nada, no encuentro nada. Así que no me queda mas remedio de tirar de un investigador que es amigo de la familia desde que me alcanza la memoria. Al cabo de dos horas, recibo una llamada en la que me pregunta la edad aproximada de ella ya que ha encontrado a dos personas que se ajustan bien a todos los datos que le proporcione.  Y… Bingo! Encontrada.

Me paso por mensaje de whasupp toda la información, dirección, teléfono y me desea suerte.

Nervios, nervios, no puedo respirar. Estoy inmensamente feliz y a la vez nerviosa… tengo miedo al rechazo. Tengo tanta ilusión y tanto miedo.

MIEDO

Miedo a verla

Miedo al rechazo

Miedo a el silencio

Miedo a la incomprensión

Miedo al vacío

Miedo al despecho

Miedo a no poder preguntar que paso

Miedo al odio

Miedo a la Ira

Miedo a mi misma.

Como siempre intento ser mas fuerte delo que creo que soy y con una pequeña ayuda de mi Psicólogo decidí poner en una carta… fotos mías y exponerle la situación, le conté una pincelada de mi vida y la envíe por correo certificado. Era la única manera de asegurarme que era ella la que la recogería con esperanzas de que me contestase. En el interior de la carta, también se encontraba mi número de teléfono. Ahora solo me quedaba esperar a que ella quisiese saber quién era yo y porque le escribía.

Continuara…

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