Bukake con Selene II
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Unos minutos después salió esplendida para los otros cinco hombres que ya habían entrado al dormitorio.

El gigantón, que se llamaba Samuel, a partir de ese momento se quedó en la habitación hasta que el último de los hombres se fue del lugar un par de días después. El  mismo se encargaba de bañarla y vestirla para cada tanda de hombres que ingresaban en el  dormitorio. Sin duda,  se habían atraído mutuamente y durante las jornadas que duro aquella experiencia la penetro al menos ocho veces, eyaculando en cada una de ellas directo dentro de su boca. La experiencia para ella estaba siendo dura y placentera, gracias a mí, su sueño y fantasía estaba cumplida.

La segunda tanda de hombre fue más agresiva que la primera, por lo que de entrada uno de ellos la tomo del pelo y beso agresivamente a Selene.  En principio la trató como una prostituta, Samuel se disgustó por esta actitud y le dijo al chico  amablemente que la tratara con mucho cuidado, pero estaba claro que nada podría hacer contra veinte hombres llenos de semen esperando a descargarlo en el rostro de Selene. A la travesti no le gusto esta actitud agresiva y así lo hizo saber pero, pronto fue atada de pies y manos por un experto sado masoquista que realizo un excelente trabajo. Selene lloraba y pedía por favor que la soltaran, pero solo logro excitarnos más. Nosotros dos, sólo podíamos velar por su seguridad desde la más discreta distancia aunque no dejaremos que le suceda nada, la próxima vez que alguno de aquellos hombres  hiciese un atisbo de maltrato sería expulsado de la habitación y de la propia finca.

Los penes que comenzó a tragarse eran bastante grandes en esta segunda tanda y los hombres parecían estar muy excitados con la idea de tener a una niña travesti de dieciséis años, hermosa, indefensa y a su plena disposición. El morbo se podía respirar en toda la habitación. AL igual que el olor a semen y a sudor de hombre.

De pronto, todo se convirtió en un ir y venir de hombres que eyaculaban sobre Selene en cualquier parte del cuerpo que tuviera sin cubrir de semen. Mientras tanto ella gritaba e imploraba para que la desataran. Sin embargo era en vano, cada uno que entraba olvidaba cualquier norma de romanticismo y de piedad y le hacía lo que se le ocurría. El semen que tragaba Selene lo volvía a expulsar por su boca con nauseas acompañadas de gemidos y grititos de dolor y placer. Creo que ya había cumplido su fantasía con creces.

En el fondo Selene estaba feliz por todo lo que le estaba ocurriendo aunque en aquel momento estaba derrotada y diría que bastante dolorida, el cansancio empezaba a apreciarse en su cara, tenía maquillaje desparramado por debajo de sus ojos aquellos  mismos que brillaban bajo una tenue luz  entre las manos de tantos extraños tocándola.

No solamente yo era quien le chupaba la Pene a la vez que la observaba, varios de los festejantes se arrodillaban frente a ella y se metían su exhausta verga en la boca a la vez que le metían dedos en el culo que entraban y salían por su agujero más que dilatado. Su pene, ya no se empalmaba, no parecía tener el mismo entusiasmo que ella había demostrado desde el principio.  A veces algunos de los hombres la giraban y la penetraba mientras los otros no paraban de meterle las pollas erectas en su boca.

Esa situación era hermosa de presenciar y a mí me excitaba sobremanera. Samuel y yo a veces le masajeábamos las tetas cuando podíamos meter nuestras manos entre tantas piernas. Luego llegaba el momento de bañar a Selene y Samuel volvía a llevarla de la cintura hacia el baño. En la tercera ocasión en la que lo hizo, lo acompañe y pude ver de qué manera más dulce la trataba. Parecía que tenía a una niña entre sus enormes brazos. Selene entonces, se echó a llorar tomando su rostro con sus manos y preguntándose a sí misma que era lo que estaba haciendo. Samuel la calmaba y le decía que faltaba poco, lo cual no era verdad. Fuera la esperaban varios hombres que todavía no habían participado de la fiesta, o quizá alguno si y estaban por hacerlo hasta por tercera vez. Había momentos que hasta yo mismo pensaba que se nos había ido de las manos… A ella y a mí.

Hacia la noche, Selene estaba destruida. Ya no había baño, ni caricias, ni nada que le diera ánimo. Entonces, todos tomamos un descanso y con ella acostada sobre la cama y atada al respaldo con unos pañuelos rojos, comenzamos a masturbarnos y a echar el semen en un copón grandísimo  de cristal que en poco tiempo se llenó hasta el borde.

Después de que Selene descansara y durmiera unas dos horas, totalmente agotada pero aun hermosamente bella, se levantó de la cama y se bebió toda la copa llena del semen de varios de nosotros.  Y grito mientras la levantaba una vez vacía:

  • Salud!

Todos sonreímos, chocamos los cinco por haber finalizado aquella fantasía sexual y brindamos con unas latas de cerveza por haber participado.

El nuevo amigo gigante de Selene la acompaño a la ducha de nuevo, cuando salieron del baño apenas quedábamos dos hombres sentados en el sofá esperándoles. Las mayas y la red que tenía puesta como ropa inicial estaban demasiado rotas y mojadas del semen que se le había escapado. Menos mal, que ella había venido prevista de una mochila con ropa de cambio para este justo momento.

Ni corta ni perezosa, cuando salió del baño cubierta solo con una toalla, abrió la mochila y saco unos vaqueros, una camiseta y ropa interior negra.  Todos los allí presentes la observamos cuidadosamente vestirse, primero el sujetador, luego el tanga que resbalaba y se ajustaba perfectamente a su figura,  por último el vaquero y una camiseta sencilla. Estaba espectacular de cualquier forma, era mi amiga, mi preciosa niña, sexy amiga Selene.

Aquella experiencia, seguro que no se nos olvidara a ninguno de los que allí participamos…

FIN.

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