Capítulo 26  vuelta a la normalidad
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Entramos en casa, el aroma de la abuela cubría toda la casa, en el salón, la cocina, los alrededores, todo olía a ella…

Se podía sentir en el ambiente la tristeza con la que teníamos que enfrentarnos al volver a la realidad y volver sin ella, mi querida Abuelita. Me senté en el sofá mientras miraba todo lo que me rodeaba, la decoración de la casa siempre fue exquisita, mi abuela tenía un gusto por la moda y por la decoración espectacular. Alice y ella siempre andaban de compras y redecorándolo todo.

De pronto Jake apareció por la casa, al cerrar su puerta sentí el aroma de la abuela como si de una bofetada se tratara y aquel recuerdo me llego tan dentro que comencé a llorar. Por fin podía echarlo todo fuera, por fin podía desahogarme sin importarme nada más que mi abuela y todo lo que ello significaba, no la volvería a ver más, ni a abrazarme no hablaríamos de la vida durante horas, ahora solo me quedaba seguir llorando y asimilar la perdida tan dura.

Al oír mi llanto, Emmet , tía Rosalie  vinieron en mi búsqueda para ver lo que me ocurría, en mis manos un pequeño cuadro con un retrato nuestro, ella y yo, teníamos miles, pero este sin duda era mi favorito. En él se podía ver su magnífica sonrisa, tal y como era ella, feliz.

Todos nos abrazamos sin decir nada, lo único que podía oírse eran mis sollozos.

Jake que había permanecido en silencio tratando de consolarme, se irguió  y salió corriendo sin decir nada. Mis tíos también se marcharon a la habitación, a todos nos apetecía estar un poco solos.  A los pocos minutos,  Jake volvió a aparecer, no venía solo…

  • ¡Abuela! ¿Pero cómo es posible? Grite.

Ella se echó a reír y miro a Jake. Al escuchar mis gritos, todos acudieron. Y comenzaron las preguntas, gritos y la alegría de volver a verla.

  • ¿Cómo es posible esto? Dijo Emmet.
  • ¿Dónde estabas? Dijo Rosalie
  • ¿Estás bien? ¿Dónde estabas escondida? Dijo mama.
  • ¡OH! Cuanto me alegro de veros, os lo contare todo. Dijo ella mientras nos daba besos.
  • Abuela cuanto te he echado de menos, no imaginas que días más malos hemos pasado pensando que te habíamos perdido para siempre. Balbucee entre sollozos.

La abuela echo a correr a mis brazos y me dio un abrazo tan fuerte que casi me rompe las costillas,  tenía los ojos rojos como el rubí, eso solo significaba que había tenido que alimentarse de humanos… algo que me entristeció fugazmente ya que la teníamos aquí con nosotros y podríamos abrazarla cuantas veces quisiéramos.

  • ¡Debes contarnos todo abuelita! Lo hemos pasado fatal estos días.
  • ¿Y mí querido esposo Carlaise? ¿Dónde está? No puedo sentir su exquisita fragancia.
  • Mama, está en Denali, se fue a pasar unos días con las primas mientras nosotros recogíamos tus cosas. Añadió

Mama, Rosalie, y todos nos abrazábamos una y otras vez sin poder reprimir la alegría de volver a verla cuando ella misma tomo asiento y nos empezó a contar:

  • Cuando Alec me decapito uno de los lobos cogió mi cabeza a escondidas y corrió con ella varios kilómetros, vosotros estabais ocupados despedazándoles mientras otros dos lobos nativos arrastraban mi cuerpo hasta donde estaba mi cabeza. Después de dos días, lograron recomponer mi cuerpo y estaba en muy mal estado. Habían tomado como rehén a dos de las humanas que tenían como esclavas esos bastardos de los Vulturis.

Ellas obviamente quería morir, morir con sus amos y les suplicaron que las matasen, amenazaron que si no lo hacían, contarían a todo el mundo de nosotros y de los licántropos, incluso una de ellas intento asestarle una puñalada a el más joven de la manada. Al ver la amenaza de ellas en la que nos ponía en peligro a todos y ya que los licántropos tienen como prohibición matar a humanos, hicieron la vista gorda para lograr mi recuperación y no me quedo más remedio que calmar mi sed.

  • Vaya, sí que son flexibles esos lobitos… dijo Emmet pensativo
  • ¿Pero por qué no nos avisaste? ¿por qué has tardado tanto? Dijo mama asombrada.
  • Déjame que os acabe contando hija. Y nos deslumbro con una de mis sonrisas favoritas a la que respondimos con otra de inmediato.
  • Cuando acabe con sus vidas, no por gusto si no por supervivencia, tarde dos días en estar completamente al 100% ya que mi cuerpo se había quemado casi en un 30%.

La manada de Italia me ha tratado como una más, y ha estado conmigo en todo momento, hasta me han proporcionado el dinero para la vuelta.

Estábamos completamente alucinados y casi enmudecidos escuchando tal historia, no parecía real, pero ¿acaso nuestra vida era común?

Papa cogió el teléfono con intención de avisar al abuelo, pero la abuela rápidamente le detuvo, tenía una idea mejor, ir a Denali a buscarle. Al rato de contarnos la historia la abuela fue a tomar un baño y a cambiarse,  una vez lista, tomo su bolso, un móvil nuevo ya que el suyo se había quemado y mi papa le ofreció uno de sus coches ya que el suyo se lo había llevado el abuelo. Nos dio un beso a todos y desapareció camino a Denali en busca del abuelito.

  • En serio, estoy asombrada. Dijo mama.
  • Sí, es increíble que este de vuelta con nosotros, es maravilloso. Dijo Rosalie.
  • ¿Ves princesa? Al final todo va a salir como esperábamos. Me dijo tía Alice en un abrazo.

Todos se fueron a hacer sus cosas y yo por fin tuve un ratito a solas con mi lobo preferido.

 

 

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