Capítulo 27.    Y Comieron perdices para siempre.
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…

Faltaban dos días para la boda de mi preciosa hija. Mi familia había vuelto a la normalidad, Carlaise irradiaba felicidad al tener a Esme con él, y no me extraña yo me moriría si Edward desapareciese de una manera tan trágica.

Ahora no se separaban nada más que cuando Carlaise iba a trabajar en el hospital. Parecían una pareja de recién casados, siempre de la mano y completamente sincronizados, parecía un eclipse, el amor que tenían era envidiable,  uno era la sombra del otro, su compenetración  solo era el reflejo del amor verdadero.

No lo envidiaba, yo tenía a Edward, para mí, él era digo de mi total admiración, se estaba ocupando de detalles de la boda de nessy con los que pensé que él quería participar.

Las flores, y la decoración era muy parecida a la de nuestra boda, Alice estaba dando los últimos detalles del vestido de mi pequeña, ya toda echa una mujer. Emmet y jazz ultimaban los asientos reutilizados de mi boda, yo intentaba mantenerme serena,  le dejaría algo azul y algo prestado.

Ya casi está el día.

Todo estaba perfecto, el aroma de las flores preferidas de mi hija inundaba los alrededores de la casa, Edward tenía el esmoquin puesto desde primera hora, y yo me encargaba de tranquilizar a la novia.

  • Tranquila cariño, has estado esperando esto todas estas semanas
  • Si mama, pero por eso mismo, el momento ha llegado y no puedo evitar estar nerviosa.
  • Todos estamos felices de vuestro enlace, así que no temas y adelante. La anime a tomar el brazo de su padre.
  • ¿Una última foto como soltera? Dijo Alice portando en sus manos una Nikon ultima versión con toda clase de complementos y objetivos que había ido a buscar en la tarde de ayer.

Todo estaba listo, la novia preparada, todos los invitados esperaban verla aparecer. La música sonaba. Yo tome mi asiento en primera fila para no perder detalle del acontecimiento que estaba a punto de suceder, detrás mía, mis padres con sus parejas, y toda la Push, cuando digo toda , es todos las manadas y sus familias y en el otro lado del pasillo la familia Cullen y los clanes amigos. No faltaba nadie, esta, esta sí que era la boda del año, si hubiese podido llorar, lo hubiese hecho.

El silencio se hizo en el lugar,  todo el mundo volvió su mirada hacia atrás, ella aparecía como si fuese un ángel, un vestido blanco hueso lleno de pedrería y transparencias en la espalda, su pelo rojizo caía como una cascada sobre sus hombros y su preciosa cara se transparentaba con el velo, estaba nerviosa, veía como casi tropezaba si no fuese porque estaba agarrada de los brazos de su padre.

Mientras ellos caminaban hacia el altar yo miraba los alrededores recordando mi propia boda, ya que la decoración era parecidísima, las flores con caída natural, los bancos de madera, los lazos rosa pálido atados a los bancos, todo me recordaba a mi boda.

Mi padre toco mi hombro cuando mi pequeña pasaba a nuestro lado mientras me decía.

  • Es preciosa igual que tú.
  • Lo se papa, ella es perfecta. Le dije.

Mi madre no podía parar de llorar, y un Jake plantado esperándola en el altar, parecía nervioso también, supongo que el más que nadie había estado esperando este momento durante años.

Mire hacia los lados mientras mi marido le daba a nuestra hija a mi mejor amigo, los clanes de vampiros estaban todos tomando la mano de sus parejas, se miraban a los ojos mientras cada uno recordaba el momento en que ellos habían hecho el mismo ritual, era extraño pero todos tenían mucho respeto por la religión y a no ser Alistair, o las amazonas tenían sus propias tradiciones no religiosas pero todos nos respetábamos porque nos queríamos fuese la religión que fuese, que en verdad eso era lo importante.

Mi marido llego por fin a mi lado y me cogió las manos dando un beso en el anillo que había puesto allí 7 años atrás.

  • Es increíble lo que se parece esto a nuestra boda ¿no crees?
  • Sí, pero este enlace es muy especial también. Le dije.
  • La mujer más especial eres tú, tú eres mi más. Me dijo y volvió a besarme, esta vez en los labios.
  • Te amo Edward Cullen.
  • Te amo señora de Cullen. Susurro con mi sonrisa torcida favorita.

El enlace casi había acabado, después de horas hablando con los invitados, controlando el alcohol que mis padres ingerían, Billi decidió que era la hora de dejar a los recién casados a solas.

La mayoría de clanes y de manadas ya casi habían desaparecido, nessy se había cambiado de ropa y claro, Alice le había preparado la maleta para ir a chile de luna de miel con Jake. Todo era real, habíamos formado nuestra familia, habíamos criado una hija que ya es totalmente independiente, se había casado para formar una familia y todos estábamos felices.

  • Tengo una sorpresa. Me dijo mi marido mirando mi cara de sorpresa.
  • Anda, pero si hoy no es mi cumpleaños. Replique.
  • Si, lo sé, pero no vas a ser la única que no tenga una luna de miel de verdad. ¿no crees? Dijo enseñándome dos billetes de avión hacia Brasil.
  • ¿En serio?¿ Nos vamos a Brasil? Volví a preguntar atónita.
  • Esta vez, tendremos una luna de miel como es debido, esta vez no tenemos prisas por volver a Forks, tendremos un teléfono en la isla Esme para que puedas hablar con quién desees. Me dijo con autosuficiencia.

Rápidamente acabamos de despedir a los invitados, y cuando mis padres desaparecieron, llego mi marido con una maleta ya hecha.

  • Estoy esperándola señora Cullen. ¿nos vamos ya? Dijo sorprendiéndome.
  • Si por supuesto señor Cullen.
  • Adelante, pase usted al lugar del acompañante y sígame.

Tome la mano de mi marido y  eche la vista atrás, allí quedaban Alice y Jazzper, Esme y Carlaise, Emmet y Rosalie,  sonriendo felices, tomados de la mano y diciendo adiós con la otra.

  • ¡Nos vemos pronto! Grite.
  • Disfrutad esta vez. Grito Emmet guiñándonos un ojo.
  • Por supuesto hermanito. Dijo Edward.

Todos nos echamos a reír, mi marido abrió la puerta del coche y yo me deslice dentro en menos de un segundo. Al instante, él ocupaba su puesto, encendía las luces del coche y nos poníamos en marcha.

 

Llegaríamos a la isla Esme a tener una luna de miel sin interrupciones de ningún tipo, él era feliz, yo era feliz, toda mi familia estaba bien y a salvo que era lo más importante. Le mire y le dije.

  • ¿imaginaste una vida tan larga y tan feliz como esta?
  • sí, pero siempre a tu lado. Te amo señora Cullen.
  • Yo a ti también. Respondí. Y nos dirigimos a nuestro lugar de destino para continuar nuestra felicidad inmensa.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.