Capitulo 6 Denali
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…

Renesmee saludaba a Charlie desde la ventanilla del coche con su manita mientras nos alejábamos.

Yo atendía a esto sólo con la vista, mientras pensaba en lo que había ocurrido momentos antes, ya que en lugar de que Jake fuera a casa decidí llevar a mi hija a la reserva.

Después de saludarlo preferí volver al coche por dos motivos. Uno era que quería darles algo de privacidad y el segundo y más importante era que no quería llevar esas imágenes en mi cabeza por el bien de Edward.

Cuando Nessy regresó me di cuenta de que había tomado una decisión certera, porque ella tenía los ojos anegados en lágrimas y se tocaba distraídamente el anillo que le había dado Jake la pasada navidad.

La abracé durante un rato en silencio y luego fuimos a la casa de mi padre.

Ella no habló durante el trayecto de vuelta a la casa grande, pero cuando llegamos estaba un poco más animada; Edward nos esperaba en el porche de la casa y cuando aparque abrió la puerta del acompañante y sacó a nuestra hija del coche en brazos. Le sonrió y la abrazó un momento. Durante ese corto lapso de tiempo se produjo una incómoda comunicación con miradas entre nosotros.

 

Estábamos en el avión de camino a Denali. Estaba segura de que jamás me acostumbraría a los lujos de ser un Cullen. Un ejemplo de eso era viajar en primera clase.

– ¿Desean algo? le preguntó la azafata a Edward, con más cortesía de la necesaria mientras se lo comía con los ojos.

–No gracias. Respondió él.

Presté atención a esto sólo con una parte de mi mente ya que Nessy me estaba mostrando distintos recuerdos con su particular don. Así intenté mantener su mente ocupada para que no se entristeciera.

–Creo que no tengo nada más para mostrarte mami. Dijo seria, mientras seguía a la mujer que se alejaba de nuestra posición. A continuación se cruzó de brazos y miró hacia el frente enfurruñado.

– ¿Qué te pasa amor? le pregunté y vi que Edward sonreía. Eso empeoró el estado de ánimo de mi hija, que lo miró enojada, mientras yo aún esperaba una explicación.

Edward hizo un gran esfuerzo para volver a ponerse serio y Nessie me contestó:

–No me gustó como miro esa señora a papá.

–Si te soy sincera a mí tampoco, pero ya te explicamos por qué sucede. Dije en tono tranquilizador.

–Ya lo sé. Dijo. Pero de todos modos no me gusta. Y miró a Edward que le sonrió y la pasó el brazo por los hombros y la atrajo contra su costado.

–No te pongas así Ness. Le dijo. ¿A caso no sabes que yo las quiero solamente a ustedes dos? Luego le besó la coronilla y agregó.

– De todos modos me encanta que te pongas celosa por eso, es sorprendentemente agradable. Y le sonrió. Ella le devolvió la sonrisa, más tranquila ahora.

–Estuve charlando con Jazz sobre Rose y Emmett. Le comenté a Edward cambiando de tema mientras agradecía que hubieran sacado los pasajes en asientos suficientemente alejados.

– ¿Ah, sí?

– Ajá .respondí.

–Tenemos que pensar en algo, no podemos permitir que la situación se alargue mucho más.

– Si tienes razón mami. Dijo Nessy

– No me gusta que mis tíos estén peleados.

– Había pensado en que quizá Emmett podía darle algún presente. Sugerí.

– Quizá un anillo estaría bien. Colaboró mi hija.

– Si, puede ser.  Dijo Edward.

En ese momento Alice se acercó a nosotros a paso humano y parecía muy contenta e impaciente por llegar a nuestra posición.

– Creo que han encontrado el modo. dijo en un susurro.

– ¿De verdad? Pregunté entusiasmada.

– Sí. Contestó mi hermana

– Creo que Rosalie estaba esperando algo como lo que se les acaba de ocurrir. Ya le comuniqué la idea a Emmett. Informó

– Bueno, nos vemos luego. Dijo y fue a ocupar su lugar.

– ¿Cuánto falta para llegar? inquirí impaciente.

– Aterrizaremos en veinte minutos. Me respondió.

 

La casa estaba cubierta por un espeso bosque, rodeada por un bello paisaje y era tan amplia como la nuestra.

Carlisle llamó a la puerta.

– ¡Hola familia! ¡Qué gusto volver a verlos! nos saludó Eleazar al abrir la puerta.

Todos respondimos a su saludo y nos adentramos en la espaciosa morada. Después del intercambio de abrazos y saludos con todos los demás, nos acomodamos en la sala.

– Es impresionante cuánto has crecido y lo hermosa que te has puesto, Nessie.le dijo

Carmen.

– Gracias Carmen. Dijo mi hija y le sonrió.

– ¿Qué tal han ido sus cosas pasado el encuentro con los Vulturis? preguntó Garrett.

– Tranquila, gracias al cielo. Dijo Carlisle

– ¿Y tú qué tal llevas tu intento de unirte a nuestros hábitos de caza? preguntó él mientras yo reparaba en que sus pupilas aún eran color rubí.

– Es un arduo emprendimiento amigo mío– respondió

– Aún no llego a comprender como es que ustedes lograron la abstinencia completa.

– Todo es cuestión de una determinación personal y de tomar conciencia de que toda vida es valiosa. Argumentó Carlisle, dejándome sorprendida, como cada vez que abordaba ese tipo de temas.

– ¿Y tú Bella, qué me cuentas? preguntó Kate.

– Oh, hice un nuevo avance con mi escudo. Le comenté.

– ¿De verdad? inquirió con sincero interés.

– Sí, ya puedo expulsarlo totalmente fuera de mí. Afirmé muy pagada de mí misma.

– ¡Vaya eso es estupendo! dijo Eleazar

– ¡Felicitaciones Bella! Has estado trabajando duro.

– ¿Entonces eso quiere decir que Edward puede leerte el pensamiento? preguntó Tanya.

– Sí pero sólo cuando yo se lo permito. Respondí y sonreí a Edward.

Pasamos el resto de la tarde charlando. Hubo un momento de incomodidad cuando los demás se dieron cuenta del distanciamiento entre Emmett y Rosalie.

En un determinado momento Edward, Emmett y Alice se disculparon con todos y salieron en un coche en dirección a la ciudad.

Sólo regresaron Edward y Alice cuando cayó la noche.

En ese momento me sentí incómoda, al creer que nuestra rutina nocturna se cancelaría, hasta que Esme y Carmen mencionaron que había un pequeño departamento no muy lejos de allí donde podríamos instalarnos con Edward y Nessy.

Eso me llevó inevitablemente a pensar en la época que los Cullen habían pasado allí y en la hermosa Tanya.

La vampira era muy amable, y estaba segura de que no sabía nada sobre las inseguridades que inspiraba en mí. La había observado distraídamente durante toda la tarde y realmente me sentía insignificante a su lado.

Me dirigí hacia la casona en primer lugar acompañada por mi hija, ya que Edward se había quedado charlado con Carlisle y Eleazar.

La razón de que hubiera preferido venir con ella y a solas era que quería que tuviera tiempo de llamar a Jake con la mayor tranquilidad posible, ya que la niña sabía que a su padre o le gustaba demasiado su relación y lo había notado; aunque Edward se esforzara por no demostrarlo.

–Sí, yo también te extraño. Decía ella mientras yo acomodaba la gran cantidad de prendas en el armario de mi habitación y maldecía mi perfecto sentido del oído.

–Sí, lo sé. Respondió con voz más débil.

–Está bien…

Comencé a tararear mi nana para bloquear el resto de la conversación.

Nessy fue a mi habitación en cuanto a cabo su conversación con Jake.

– ¿Estás bien?

– Sí– respondió

– Mami, ¿cuál es tu problema con Tanya? inquirió. Me quedé sorprendida de que se hubiera dado cuenta. No le había contado nada sobre eso.

– Ninguno ¿Por qué? Dije evadiéndola.

– Vamos, a mí no me engañas. Me di cuenta de cómo la mirabas.

– Está bien. Te lo contaré, pero te vas a reír de mí. Le anticipé y luego le conté la historia.

Tal y como había predicho se rió y luego dijo:

– Tú eres mucho más bonita que ella, no tienes de qué preocuparte.

– Gracias, corazón. Le dije.

Entonces llegó Edward.

–Hola. Dijo y nos besó a ambas.

Luego Nessy bostezó, nos deseó buenas noches y se fue a su cuarto.

– ¿Qué tal todo por aquí? Me preguntó.

– Muy bien. le respondí y sabiendo que debía de haber leído los pensamientos de nuestra hija le pregunté antes de que continuara:

– ¿Y tú qué hiciste por la tarde cuando salieron?

– Acompañamos a Emmett a comprar el regalo para Rose, aunque debo decirte que no nos tomó demasiado tiempo. El don de Alice es de lo más útil para este tipo de cosas. Nos tomó más tiempo ayudar a Emm a preparar su discurso… dijo y soltó una breve carcajada

– Él es más práctico, le cuesta expresar sus sentimientos con palabras. explicó.

Me acarició el rostro desde la sien hasta la mandíbula mientras me sostenía la mirada.

–Ay Bella, yo también me fijé en como mirabas a Tanya. Dijo. Yo desvié la mirada lamentándome por ser tan fácil de leer.

– ¿A caso no fui lo suficiente claro la última vez? ¿Cuándo vas a aprender a verte y valorarte tal cual eres? Dijo y me besó.

– Tanya no es nada en comparación contigo. Estuve a punto de rebatirlo pero me lo impidió y continuó

– Ella no representa ningún peligro. Yo te amo a ti y sólo a ti, no puedo creer que me hagas repetírtelo. Dijo negando con la cabeza.

Yo sonreí, mientras sentía que el corazón se me hinchaba en el pecho.

Luego lo besé casi con desesperación. Me encantaba que me dijera esas cosas. Era tan dulce y tan perfecto que me costaba creer que fuera mío.

Él sonrió ante mi reacción sin dejar de besarme.

Cuando el sol reapareció en el horizonte gemí porque nuestro tiempo se había acabado y Edward soltó una corta carcajada.

– Hoy es el gran día. Me dijo en un momento.

– ¿El gran día? pregunté sin comprender.

– Hoy se reconciliarán, Bella. Dijo.

– Oh, qué bien.

– Quedé con Emmett para verlo temprano, por si necesita algo. Tú quédate a esperar que despierte Ness.

–Está bien. Dije.

Luego me besó antes de vestirse y partir.

Sólo diez minutos después Renesmee se despertó y me senté en su cama.

–Buen día. ¿Cómo dormiste? pregunté.

–Bien, ¿papá no está?

–Se fue hace un rato, yo me quedé a esperar que despiertes. Vístete e iremos a la casa.

–Esa ropa que te pusiste te sienta bien. Me halagó mi hija y luego me miró como si hubiera adivinado una segunda intención en mi forma de vestir.

– ¿Qué? pregunté.

Ella soltó una carcajada antes de decir:

– Tú no sueles vestirte así cuando estamos en casa. Creo saber por qué lo haces… Sonrió y yo correspondí a su gesto.

Luego se trepó a mi espalda y recorrimos el corto trecho hasta la casa Denali.

Entramos en la sala justo en cuando Emmett se acercaba tímidamente a Rose y le tocaba el hombro para llamar su atención, con una pequeña caja con un listón tras la espalda, tratando de ignorar al público presente.

Rosalie se giró para hacerle frente.

–Rose. Comenzó él

– Por favor, perdóname. Ya sé que crees soy un, un…

–Un estúpido desconsiderado. Completó ella.

–Sí eso. Coincidió él

– Pero realmente no me di cuenta de lo que te proponías. Te pido por favor que entiendas que nunca quise herir tus sentimientos. De verdad. ¿Me perdonas? Por favor, ya no soporto más esta situación. Te extraño mucho, amor.

Las palabras le salieron muy rápido debido a lo nervioso que estaba.

La miraba fijamente a los ojos y entonces le mostró su regalo, pude ver el precioso anillo de oro con diamantes.

– Oh, es precioso. Gracias. Dijo ella muy emocionada.

– Yo también te extraño y lo besó apasionadamente.

Todos aplaudimos muy contentos a la feliz pareja.

Luego ellos salieron tomados de la mano.

Edward se acercó a nosotras y nuestra hija le dio los buenos días, aún con los ojos brillantes de emoción. Entonces me percaté de que Alice y Jazz se nos aproximaban.

– Tu don es muy práctico tía. Dijo Nessy antes de sonreír.

– Iré a pasear con ellos y tomar algunas fotografías al hermoso paisaje. Estoy segura de que a Jake le encantará. Dijo entusiasmada

– Si están de acuerdo, claro agregó mirándonos a los dos.

– Claro, ve y diviértete. le dije.

– Bien, adiós. se despidió de nosotros con un abrazo y salió acompañada de sus tíos. Al llegar a la puerta vi cómo se trepaba a la espalda de Jasper, antes de que los tres abandonaran la estancia.

– Ella tenía sus planes ya diagramados. Le dije a Edward.

– Eso parece, pero yo tengo los nuestros. Afirmó.

– Tú conocerás el paisaje conmigo.

– Eso me gustaría mucho. Le dije, mientras reparaba en que él también llevaba una cámara de fotos colgada del cuello.

Me tomó la primera fotografía justo al frente de la casa y luego nos internamos en el espeso bosque.

El sol de aquella mañana arrancaba preciosos destellos de nuestra piel.

No tardamos en llegar a un pequeño claro, donde un banco de mariposas levantó vuelo de entre las flores, Edward aprovechó el momento y tomó una fotografía.

Se había adelantado un poco, quedado de espaldas a mí, entonces salté en ademán juguetón sobre su espalda. Él sonrió.

– ¿Te han dicho ya que esta mañana estás inusualmente hermosa? preguntó.

– Sí. Respondí

– Tu hija se te adelantó,. Le dije y luego besé su cuello.

– Mmm… dijo antes de orientar la cámara para fotografiarnos juntos y luego, sorpresivamente, echar a correr.

Me reí mientras dábamos vueltas alrededor del claro.

– Casi había olvidado lo divertido que era hacerlo de este modo. Comenté.

– La primera vez que lo hicimos te sentiste muy mal. Recordó.

De ese modo recuperé el resto de ese recuerdo. El proceso de transformación había borrado el resto de ese día dejándome solamente la parte del primer beso.

– Ajá– dije

– Pero me gustó más lo que pasó luego. Dije.

– Sí, a mí también. Coincidió y se detuvo en seco y me paré frente a él.

Me besó apasionadamente y yo respondí a su intensidad.

– Eso quizá haya refrescado algo tu memoria. Dijo.

– Sí, fue increíble, y como todas las veces tuviste que terminarlo tú

– Sí y no me vas a negar que estuvieras asustada, lo leí en tus ojos

– Es cierto, quizá haya sentido miedo, pero estaba opacado por otros sentimientos más fuertes.

– Sí, eso debo concedértelo, tu corazón latía desbocado, y tenía tu esencia tan concentrada en mi boca. No sabes lo duro que me resulta incluso recordar tu aroma.

Pensando y recordando aquello por un momento le dije:

–Lo siento, creo que sólo ahora llego a comprender la dimensión del sacrificio que tuviste que hacer para mantenerme con vida, aunque finalmente pudiste probar el vino. Le dije, recordando su comentario.

– Eso es cierto, eras total y peligrosamente deliciosa para tu propio bien. Afirmó y luego se rió.

– ¿Sabes? continuó luego de un momento

– Vine a parar justo aquí la noche que decidí regresar con Carlisle, luego de conocerte.

– ¿De verdad?

– Si, el recuerdo de tu mirada de confusión y miedo se me había quedado grabada en la retina. No podía sacarte de mi cabeza, en ese momento desee ser humano más que nada en el mundo. – Entonces me miró y yo le sonreí

– ¿Recuerdas que siempre me preguntabas si Alice te había visto convertida en una de nosotros? preguntó.

– Ajá.

– Bueno la primera vez fue luego de que te salvara de morir aplastada por la furgoneta de Tyler. Ya te había contado que al volver a casa ese día tuvimos una discusión. Rosalie y Jasper no estaban para nada de acuerdo con mi manera de actuar. Hizo una pausa y me di cuenta que estaba censurando una parte de la historia

– Y cuando me decidí a protegerte mi hermana me mostró dos opciones determinantes para tu futuro: o te mataba yo mismo, o algún día serías como nosotros. Y como habrás notado intenté por todos los medios salvarte de mí, pero no pude hacer nada para que las premoniciones de Alice no se cumplieran.

– Te amo. Le susurré mientras acariciaba su rostro.

– Yo más.me dijo

– Y no me arrepiento, ni lo hare jamás, de haberte salvado porque eres lo más importante que he tenido nunca. dijo y me sonrió.

Entonces lo besé y al apartarse me dijo:

– Quiero tomarte algunas fotografías.

– Estás muy entusiasmado con esa cámara hoy. Le dije en tono divertido.

Me tomó una fotografía en ese momento, luego tomó una más de nosotros juntos mientras lo abrazaba y me hizo posar contra el fondo de montañas que se recortaba en el horizonte. Después le tomé algunas a él antes de que decidiéramos regresar.

Cuando llegamos Alice, Jazper y Renesmee ya habían regresado. Nuestra hija nos mostró las fotografías que había tomado y nosotros hicimos lo mismo.

– ¿Nos las enseñas Nessy? preguntó Esme y ella se apresuró en su dirección con ambas cámaras en las manos.

– ¿Qué tal el paseo? preguntó Tanya mientras se acercaba a nosotros.

– Muy bello es increíble los paisajes de los que disfrutáis aquí. Respondí.

– Me alegra que lo hayas disfrutado. Dijo y me sonrió antes de llamar

– Kate, Carmen. Estaban delante de mí en menos de dos segundos.

– Oh, casi lo olvido. Dijo Edward.

– Eso es muy extraño en ti Edward  dijo Carmen quien tenía entre sus manos una pequeña caja.

– Toma Bella. Dijo

– Esta es nuestra forma de darle la bienvenida a las mujeres de la familia.

En la cajita había una bellísima y muy fina pulsera de oro.

– Oh, es hermosa, muchas gracias. Dije.

– No es nada me alegra que te guste. Dijo Kate.

Cuando ellas se alejaron Alice se me acercó y me dijo:

– Bella, Nessy llamó a Jacob y estuvieron charlando un largo rato. Creo que nunca llegaré a acostumbrarme a los efectos de la imprimación, me resulta tan extraña esa conexión que hay entre ellos…

– Si es verdad, pero no hay forma de evitarlo, además prefiero que sea así, ella es feliz y eso es lo importante por ahora.

– Si tienes razón. Aceptó

– ¿Sabes? Jazper me sugirió la idea de darle clases de lucha.

– Oh Alice, por, favor dime que no viste nada malo. dije afligida.

– No Bella, no se trata de eso. Es solo por prevención y además para mantener entretenida a la niña.

– Ah, entonces creo que no habría problema. Dije.

– Bien. Sera divertido. Dijo mi hermana y sonrió.

– Oye, ¿qué sabes de Rose y Emmett? pregunté.

– Oh, están muy bien, ya te imaginarás. No planean regresar en varios días…

– Ah, pues me alegro por ellos.

Entonces oí sonar el móvil de Renesmee. Ella se disculpó con sus abuelos antes de responder.

– Hola lobito. Lo saludó

– Si muy bien. ¿Con mi papá? continuó

– Claro. Y le pasó el teléfono a Edward mientras yo me acercaba a donde él estaba para enterarme de las nuevas noticias.

Y ella parecía un poco triste por que esperaba hablar con su lobo un par de minutos más. Supongo que se le pasaría, además según me había contado Alice hacia unos minutos ellos habían hablado antes por teléfono.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.