Así, esa noche la habitación de la pequeña casita estuvo cargada de una atmósfera más que especial…
En cierto momento, Edward aparto sus labios de los míos, me miró con ojos brillantes de emoción y me dijo:

– Te amo.
– Igual que yo. Respondí

Luego me regaló mi sonrisa torcida predilecta y entonces caí en la cuenta de que ya había amanecido.
– Ni siquiera puedo expresar con palabras la felicidad que siento en este momento.
– Mmm… Yo creo que sí. Le susurré y me reí del gesto que hizo.

En ese momento oímos a Nessy despertarse, desperezarse y deslizarse para sentarse en su cama y llamarnos:

– ¿Mami? ¿Papi?
– Estamos aquí amor, ven. Le respondió Edward.

Le sonreímos mientras se nos acercaba con su bonito camisón rosado y sus largos bucles moviéndose a medida que andaba.
Nos sentamos en la cama y ella en medio de nosotros. Nos tomó a ambos por la cintura para atraernos hacia sus costados en un tierno abrazo.

– ¿Tuviste pesadillas? Le pregunté, ya que temí que hubiera heredado de mí esa cualidad, pero después de todo podría haberse considerado algo normal teniendo en cuenta lo que había tenido que pasar hasta el día de ayer.
– No. Me dijo sonriendo

Luego se volvió hacia Edward y Le dijo seriamente

– Papi, siento mucho haberte ocultado el plan de mamá pero ella me pidió… Pero Edward le impidió continuar poniendo su dedo índice sobre sus labios.
– No estés triste, sé porque lo hiciste y lo entiendo perfectamente. Tu madre nos protegió y obró bien al mantener ese secreto contigo.
– Pero no quiero que piensen más en eso dijo, esta vez mirándonos a las dos y quiero que nos concentremos en el presente feliz que tenemos.

Nos abrazó una vez más y luego agregó

– Ahora vámonos porque los demás deben estar preguntándose por nosotros.

Luego nos vestimos y (aunque estaba segura de no acostumbrarme a esto ni siquiera en toda la eternidad), todos estrenamos un conjunto de ropa. Salimos de la pequeña cabaña y nos encaminamos, tomados de la mano y sin apuros hacia la casa grande.
Cuando llegamos los seis miembros de nuestra familia nos esperaban en la sala.
Reneesme saludo a todos con sendos abrazos, y por supuesto con uno más largo a su tía Alice, a quien no había visto en mucho tiempo y se sentó a su lado en el sofá.
Luego Alice les contó a todos lo que yo había logrado hacer la noche anterior con mi escudo.
Edward la miró ceñudo, estaba segura de que él quería dar esa primicia, pero por otro lado me sorprendió que Alice hubiera aguantado tantas horas sin contar ese secreto.

– ¿De verdad? Preguntó Esme con una sonrisa de oreja a oreja.
– Que gran cambio Edward, ¿eh? Ahora deberás cuidarte para que ella no se canse de que andes husmeando en su cabeza todo el tiempo – agregó Emmett antes de soltar una carcajada, y todos se unieron a él.

Yo una vez más esperé inútilmente que la sangre huyera hacia mis mejillas, mientras sonreía asintiendo.

– Guau. Dijo Jazper
– Eso es genial Bella, pero debo decirte que no me sorprende, tu gran actuación de ayer. Y luego me cubrió con su particular don para tranquilizarme, sabedor de cómo me sentía en esos momentos.
– No funciona así. Expliqué.
– Tengo que estar bien concentrada para hacerlo, ahora mismo Edward no puede leerme la mente…
– Es impresionante de todos modos. Agregó Carlisle sonriendo al lado de Esme.

Luego todos volvieron a sus qué aceres. Carlisle se marchó a su despacho y después al hospital.
Esme subió a su cuarto, y por el suave rasgar del pincel sobre el lienzo, deduje que continuaba con una pintura sin concluir.
Emmett, Rose, Alice y Jazper se fueron de caza.
Nessy se sentó en el ordenador a ver las nuevas creaciones que su tía había hecho para su vestuario y yo me senté a su lado. Ella tomó mi mano para preguntarme por Jake.

– No te preocupes, llegará en cualquier momento. Le dije  mientras miraba la pantalla con cierto recelo, ya que en ese momento Nessy estaba examinando con sorpresa un hermoso vestido de invierno de seda. Maldije una vez más a Alice y sus dotes artísticos.

Edward se había sentado a su piano, y logro distraerme de mis cavilaciones cuando cambio la melodía que estaba tocando hasta convertirla en mi nana, lo que era una clara invitación a que le hiciera compañía, así que deje a mi hija y fui a sentarme a su lado.
Me concentré, aunque puse mucho cuidado en que no se me notara en las facciones y me quité de a poco mi escudo para luego pensar: “Gracias”, mientras le sonreía.
Reacciono como tantas veces la noche anterior…
Sus dedos se detuvieron bruscamente y se apartaron de las teclas y estampó sus labios sobre los míos casi con desesperación.
Aún no me acostumbraba a la sensación que me producía el roce de su cuerpo, por lo que mi escudo volvió a su posición, mientras yo luchaba contra mis instintos para apartarme de él antes de que nos cayéramos del banco.
Apreciando mis esfuerzos Edward se apartó.

– Ay, por favor Bella, no me hagas esto. Dijo entre jadeos.
– Y menos sin previo aviso, sabes que no puedo controlarme. Me reí De la cara que hizo. Cuando se tranquilizó me besó otra vez, más suavemente.

Entonces nos percatamos de que Jacob se acercaba corriendo hacia la casa. Estoy segura de que Nessy también lo oyó, porque abandonó su lugar y se encaminó hacia la puerta.

–“Imprimación en acción”. Le susurre a mi marido, que gruñó por lo bajo.
Jacob dudó en la puerta, deduje que se debatía entre llamar a la puerta o sólo entrar,
pero mi hija le abrió la puerta antes de que se decidiera.

– Hola Nessy, ¿cómo estás? le dijo alzándola del suelo para luego besarle la mejilla.
– Bien – contestó la niña sonriéndole.
– Hola chicos, ¿listos para comenzar la temporada aburrida?

Nessy le enseño lo sucedido antes de su llegada.

– ¿Es verdad, Bells? exclamó con sorpresa ¿Edward puede leerte el pensamiento ya?
– Sí contesté.
– Vaya, que cambio debe de significar para ti. Le dijo a Edward
– Puedes apostar a que sí. Dijo él.

En ese momento sonó el timbre del teléfono. Edward levantó el auricular, pero pude escuchar toda la conversación.
Era Charlie, por supuesto, no es que los Cullen tengan una lista muy larga de contactos telefónicos. Solo Nos llamaba Charlie, y en ocasiones Seth, o también por cuestiones laborales, pero nada más.
Mi padre quería saber cuándo pasaríamos a visitarlo, lo que era lógico ya que durante las últimas semanas por motivos obvios no habíamos salido de la casa.
Edward confirmó una cita para el día siguiente por la tarde y colgó.
Luego Esme saludó a Jake y se marchó a su trabajo como demoduladora de edificios antiguos.
Una vez solos decidimos salir todos a cazar, así que les dejamos un mensaje a los demás y abandonamos la estancia.

Tuvimos suerte o, mejor dicho, Edward tuvo suerte porque logró localizar un puma.
Disfruté como nunca antes de verlo cazar en ese momento.
En vez de dar muerte al animal rápidamente, “jugó con su comida “lo que divirtió mucho a Renesmee, mientras Jake ponía caras raras de asco ante esto.
Mi amigo solía salir sólo con nosotras, así podía jugar con ella. En ese momento me entraron ganas de golpearle pero me controlé y me concentré en el venado del que me estaba alimentando.
De regreso Nessy me pidió permiso para ir a la reserva y por supuesto no pude negarme al ver su carita, pero Edward no pensaba igual, aunque no dijo nada.
Así los dos se marcharon, la niña encaramada en el lomo del lobo.
Cuando llegamos a casa, tanto nuestros hermanos como Carlisle estaban allí. Este último nos saludó y salió de caza.

Los demás igual que Edward se mostraron algo molestos por mi decisión.
Alice estaba planeando una celebración para la noche así que me hizo llamar a Jacob para pedirle que la trajera temprano.
Luego Edward me propuso ir a nuestro prado, me conocía bien como para saber cómo me ponían esos festejos, claro, también Alice, pero no valía la pena discutir así que acepte la invitación.
Hicimos una carrera, y como todavía conservaba el extra de fuerza de neófita le gané, o me dejó ganar, pero por muy poco.

2 comentarios en “Cap. 1. Un nuevo amanecer

  1. Si, los siguientes capítulos son tan buenos ,debería de continuar la saga ,. Me he metido de nuevo en la película , es increíble,. Mi mas sincera enhorabuena Jess

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *